Más de cincuenta años después del histórico alunizaje del Apolo 11, la humanidad vuelve a mirar hacia la Luna con objetivos muy diferentes. El docente de UTEC Esteban Sarkissian explica cómo esta nueva etapa de la exploración espacial abre oportunidades para disciplinas como la logística, la robótica y la inteligencia artificial. El 23 de julio compartirá estos temas en una jornada gratuita en UTEC Rivera.
Cuando era niño, un viejo titular de prensa despertó en Esteban Sarkissian una curiosidad que marcaría gran parte de su vida. Aquello lo llevó años más tarde a desarrollar una carrera en la Fuerza Aérea —de la que se retiró como Teniente Coronel—, a conocer en persona al astronauta del Apolo 11, Buzz Aldrin, y a convertirse en un apasionado coleccionista de piezas vinculadas a la exploración espacial.
Hoy, como docente de la Ingeniería en Logística en UTEC Rivera, Sarkissian fusiona la academia con su rol de divulgador en estos temas. El próximo jueves 23 de julio, en el campus regional norte de UTEC, ofrecerá un “viaje” desde las misiones Apolo hasta el actual programa Artemis. En esta entrevista, nos adelanta por qué la Luna vuelve a estar en el centro de la geopolítica mundial y cuáles son los próximos desafíos de esta nueva era espacial.
¿Cómo nació tu interés por la exploración espacial y qué fue lo que despertó esa pasión?
Mi interés por la Astronomía surgió desde muy pequeño. Desde que tengo memoria sentía una enorme curiosidad por el cielo y podía pasar horas observando las estrellas, analizando sus movimientos e imaginando qué había más allá. Con el tiempo, esa fascinación se consolidó con mi interés por la exploración espacial, al comprender que era la forma en que la humanidad transformaba esa curiosidad en conocimiento, descubrimiento y progreso.
Si tengo que identificar el momento en que esa pasión se volvió realmente consciente, fue cuando encontré unos diarios que mi padre conservaba con mucho cuidado. En una de sus portadas se leía: «El hombre, a partir de ahora, puede conjugar un nuevo verbo: alunizar». Esa frase me impactó profundamente y marcó un antes y un después. A partir de entonces comencé a estudiar con mayor profundidad los distintos programas espaciales de los años sesenta y a admirar aún más a aquellos pioneros que asumieron enormes riesgos para explorar la Luna, una hazaña que, a mi entender, continúa siendo uno de los mayores logros de la exploración y de la historia de la humanidad.
Han pasado más de 50 años desde la llegada del hombre a la Luna. ¿Por qué la Luna vuelve a estar hoy en el centro de la exploración espacial?
Antes de responder por qué volvemos a la Luna, creo que vale la pena preguntarnos por qué fuimos en primer lugar. En los años sesenta hubo cuatro grandes motivaciones: el espíritu explorador del ser humano, resumido en la frase «porque estaba allí»; el interés científico; el impulso tecnológico e industrial y sobre todo, la competencia geopolítica entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Esta última fue el principal motor que permitió alcanzar aquel extraordinario logro.
Hoy el contexto es diferente, pero la exploración espacial nunca se detuvo. Durante estos más de 50 años se avanzó enormemente con estaciones espaciales, misiones robóticas y la exploración de prácticamente todos los cuerpos principales del sistema solar.
El regreso a la Luna busca establecer una presencia permanente, desarrollar bases científicas, aprovechar recursos como el hielo y el helio-3, y utilizarla como plataforma de preparación para futuras misiones a Marte. A ello se suma un nuevo escenario de competencia internacional, esta vez principalmente entre Estados Unidos y China, que vuelve a impulsar el desarrollo tecnológico y la exploración del espacio.
El título de la charla propone un recorrido "de Apolo a Artemis". ¿Cuáles son las principales diferencias y también las similitudes entre ambos programas?
Los dos programas buscan ampliar el conocimiento humano, desarrollar nuevas tecnologías y llevar nuevamente seres humanos a la Luna.
Sin embargo, las diferencias son muy importantes. El programa Apolo tenía como objetivo principal llegar primero, en el contexto de competencia internacional que mencioné antes entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Artemis, en cambio, prioriza la seguridad, la cooperación internacional y la sostenibilidad. Ya no se trata solo de llegar, sino de establecer una presencia permanente en la Luna y convertirla en el primer paso para una exploración espacial de largo plazo, con la participación de agencias espaciales y empresas privadas de distintos países. Apolo fue una carrera; Artemis es un proyecto de permanencia y cooperación internacional.
¿Por qué no se realizó el alunizaje esta vez?
Simplemente porque no era el objetivo de la misión. Al igual que ocurrió con el programa Apolo en los años sesenta, Artemis está dividido en varias etapas que deben cumplirse de forma progresiva antes de intentar un descenso a la superficie lunar.
Primero se probó la nave Orión sin tripulación en Artemis I; luego, en Artemis II, se verificó su funcionamiento con astronautas a bordo, realizando un vuelo alrededor de la Luna sin alunizar. La siguiente etapa, Artemis III, estará destinada a poner a prueba los sistemas necesarios para el alunizaje y las operaciones asociadas a esa maniobra. Si todas esas pruebas resultan exitosas, el primer alunizaje del programa Artemis está previsto para Artemis IV, cuya fecha estimada es 2028.
Desde el punto de vista tecnológico, ¿qué avances hicieron posible el regreso del ser humano a la Luna?
Principalmente, la acumulación de más de 50 años de experiencia en estaciones espaciales, lo que nos permitió entender los efectos del ambiente espacial y crear sistemas de soporte vital mucho más seguros y eficientes. A esto se suman nuevos materiales más livianos y resistentes, computadoras y sistemas de navegación mucho más avanzados, mejores comunicaciones y el desarrollo de tecnologías reutilizables que reducen significativamente los costos de las misiones. En conjunto, todos estos avances permiten que el programa Artemis no solo aspire a llegar nuevamente a la Luna, sino también a permanecer allí de forma segura y sostenible.
¿Qué oportunidades profesionales tendrán los jóvenes que hoy se forman en áreas como robótica, IA, logística y automatización, dentro de la industria espacial
Las oportunidades serán enormes, porque la exploración espacial ya no depende solamente de astronautas o ingenieros aeroespaciales. Hoy requiere especialistas en robótica, logística, inteligencia artificial, automatización y muchas otras disciplinas.
La exploración robótica del sistema solar, por ejemplo, es una de las áreas de mayor crecimiento y demanda profesionales capaces de diseñar y operar sistemas cada vez más complejos.
En logística, el desafío consiste en coordinar el transporte de equipos, materiales y suministros tanto en la Tierra como, en el futuro, entre la Tierra, la Luna y otros destinos.
En inteligencia artificial y automatización, el papel será aún más importante. Un vehículo que opera en Marte no puede depender de órdenes enviadas en tiempo real, porque las comunicaciones pueden demorar varios minutos. Por eso necesita tomar decisiones de forma autónoma.
Además, a diferencia de lo que ocurría en los años sesenta, la exploración espacial actual se basa en la cooperación internacional. Esto significa que profesionales de cualquier país, incluido Uruguay, pueden aportar su conocimiento y participar en proyectos de alcance mundial a través de universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas.
¿Con qué se van a encontrar quienes asistan a la actividad el próximo 23 de julio?
Con una propuesta muy visual y accesible para todo público. Explicaremos de forma sencilla este viaje de cincuenta años y los desafíos del mañana. Además, los asistentes podrán recorrer una colección personal de maquetas a escala de vehículos espaciales, que ayuda a comprender mejor las dimensiones y la evolución de esta tecnología.
Habrá también un espacio para preguntas e intercambio, donde podrán evacuar dudas y conversar.
¿Qué mensaje te gustaría que se lleven los niños y jóvenes que asistan?
Que descubran la importancia de la exploración espacial y comprendan que muchas de las tecnologías que hoy utilizamos a diario son el resultado de décadas de investigación impulsadas por estos programas. Que entiendan también que volver a la Luna no es el objetivo final, sino el primer paso hacia una exploración más profunda del sistema solar y algún día, hacia la llegada del ser humano a Marte.
En el caso de los niños y los jóvenes, espero despertar la curiosidad. Que comprendan que el conocimiento, la ciencia y la tecnología son herramientas para construir el futuro y que cualquiera de ellos puede formar parte de ese desafío. Cuando aprendemos a observar la Tierra desde la perspectiva del espacio, también entendemos que nuestro planeta es único, que debemos cuidarlo y valorarlo. Pero, al mismo tiempo, aprendemos a valorar a nuestra propia especie y ese espíritu explorador que nos ha llevado, desde los primeros navegantes hasta los astronautas, a cruzar fronteras, ampliar el conocimiento y buscar siempre nuevos horizontes. Ese, para mí, es el verdadero significado de la exploración espacial.
La actividad también contará con la participación del arquitecto Marcelo Payssé, quien ofrecerá la conferencia "Alunizadores: antecedentes y actualidad".
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