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Taller Virtual Abierto IDEI 2016

Cristóbal Cobo: “No se trata de quién encuentra la mejor solución, sino de quién ve un problema que los demás no han visto”

Este jueves 15 de setiembre se desarrolló el quinto Taller Virtual Abierto IDEI 2016, con la participación del PhD. Cristóbal Cobo (Director de Fundación Ceibal), quien presentó su libro recientemente publicado “La Innovación Pendiente: reflexiones (y provocaciones) sobre Educación, Tecnología y Conocimiento”.

El evento contó con la asistencia de funcionarios y estudiantes de UTEC, así como integrantes de la Universidad de la República (UdelaR), el Consejo de Formación en Educación (CFE), el Consejo de Educación Secundaria (CES), el Consejo de Educación Técnico Profesional-UTU, la Universidad ORT, la Universidad Católica y el Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh). Asimismo, participaron referentes de instituciones educativas de Bolivia, Argentina y México, entre otros países de habla hispana.

A continuación una entrevista con Cobo, que se desarrolló posterior al evento.

Entre los conceptos que maneja en su libro se destaca la necesidad de un cambio de actitud de la sociedad frente a la tecnología, de un sujeto pasivo a uno más activo. Afirma que la educación, de alguna manera, quedó entre paréntesis: cambiaron los formatos pero no tanto las prácticas. ¿Se refiere a eso cuando habla de la “innovación pendiente”? 

El concepto de tecnología como amplificación de capacidades no es agnóstico, sino que hay un montón de atribuciones a la tecnología. Y nos tocó vivir en una época en que la gente tiene una enorme expectativa en la tecnología.

Tenemos el virus del Zika en América Latina y queremos entonces que el desarrollo de I+D nos saque este problema. Tenemos zonas geográficas que están excluidas, esperemos que la conectividad y video conferencia nos permita conectar. Hay un montón de rezagos sociales, de problemáticas, que esperamos que la tecnología se haga cargo. Y lo que no nos damos cuenta es que la tecnología puede ayudar, pero en verdad funciona cuando hay un cambio cultural. Y esa es la parte más complicada en realidad.

Podemos tener todos los operadores y los docentes con tecnología, pero si no hay una manera distinta de hacer las cosas –que creo que tiene que ver con una manera distinta de entender el conocimiento-, los cambios no ocurren de la noche a la mañana.

¿Cómo se impulsan esos cambios? 

En Inglaterra hace pocos años tuvieron una discusión interesante. Dijeron: “No les vamos a enseñar más a los niños a usar Office, Excel y Power Point, porque es aburrido, porque todo el mundo lo sabe, porque no es una súper competencia. Lo era hace 20 años pero hoy todo el mundo sabe usar eso. Lo que vamos a hacer es enseñarles a programar”, dijeron, y quitaron al currículum el aprendizaje de esas herramientas y pusieron en su lugar Programación. Y eso tiene que ver con decir: “Vamos a tener un sujeto mucho más activo que pasivo. Vamos a tener un sujeto que dice: ‘Si no está la tecnología, la construimos. Si está la tecnología y no nos sirve, la desarmamos y la volvemos a utilizar”.

Yo les daba el ejemplo de Uber o de Airbnb a los participantes del taller, que es justamente una representación de decir que no se trata de quién encuentra la mejor solución, sino de quién ve un problema que los demás no han visto.

En la presentación manejó el concepto de la relevancia en la educación del “tránsito entre el saber hacer al saber conocer”, “aprender a aprender”. ¿Cómo se fomenta ese cambio de paradigma en la enseñanza? 

No existen recetas mágicas pero creo que el aprendizaje basado en problemas es uno de los principales aceleradores. Permanentemente provocar al currículum con llevar al estudiante a enfrentarse a problemas que no están planteados en los planes de estudios, que lo obliguen a tomar contenidos curriculares, su experiencia y su contexto, y poder vincularlos.

Entonces, de la misma manera que los MBA son puros casos, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con dentistas, con ingenieros, con filósofos?, de traer problemas de la vida real o de llevar estudiantes a problemáticas que están en la sociedad, que le permitan hacer este proceso, este cruce o choque entre el dato enciclopédico y el saber. Cuando tú estás permanentemente enfrentándote a ese proceso de adaptar, reconstruir y planear, es cuando empiezas a aprender a aprender, empiezan a resolver problemas.

Entre las claves de la educación del futuro marcaba a la creatividad y la inteligencia social como dos de las principales. ¿Qué actores son los que tienen que fomentarla? ¿Las universidades, los gobiernos, es un trabajo conjunto?

Este próximo año se cumplen 10 años de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el Plan Ceibal y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), que son tres instituciones que han impulsado de manera fuerte esto. Y hoy día creo que ha de existir una coexistencia entre eso e innovaciones provenientes desde la propia comunidad, ¿no?

Cuando una ciudadanía dice “No son claras las reglas de privacidad de los datos. ¿Quién se hace cargo?”, por ejemplo, y el Estado dice: “Ups, hay que revisar ese tema…”, es cuando empezamos a tener innovaciones de arriba e innovaciones de abajo. Una ciudadanía más activa, proactiva y demandante. Entonces creo que sí, sin dudas que algunas instituciones del Estado deben de marcar directrices, pero necesitamos un sector productivo y una ciudadanía en general mucho más demandante para que haya evolución en esto que llamamos “Ciudadanía Digital”.

¿Nota un cambio en Uruguay en ese sentido, con la llegada de las instituciones como las que mencionó, y por qué no, con la propia UTEC? ¿El país está avanzando en ese cambio de cultura? 

Mira, yo trabajo mucho con ANII, y siempre cuento que llegué a vivir acá en diciembre de 2014, y en marzo ya habíamos creado un fondo con ANII, nacional, que no existía y que hoy ya se cierra el segundo año. [Fondo sectorial de educación: Inclusión Digital]

Un país que tiene una institución que en cuatro meses puede crear una cosa así, que en otros países hubiera demorado años, a mí me parece que es producto de voluntad política, del tamaño, la escala, de instituciones jóvenes, que tienen capacidad de moverse rápido. En ese sentido veo que hay un entorno súper prometedor. Ahora bien, necesitamos también que esto venga acompañado de un montón de otros procesos.

Hay que trabajarlo, no hay que confiarse con que el entorno es prometedor y complacerse sólo con eso. 

No basta con que ANII cuente con instrumentos de financiamiento. Si no contamos con un montón de start-ups tocando la puerta con nuevos emprendimientos, ANII no resuelve el problema. Es como un ida y vuelta, por eso es que al final del día Silicon Valley y otros lugares de esa naturaleza, son ecosistemas.

Yo quisiera ver más gente de la India trabajando en Uruguay, por ejemplo, porque son emprendedores, porque buscan, en esta lógica de más combinación, más mezcla, me parece que también lleva a más creatividad.

¿Cuál es su opinión sobre esta puesta en marcha de la Universidad, y qué le pareció la dinámica de este taller?

Bueno, los espacios de reflexión, de análisis crítico, me parece que son siempre bienvenidos. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero compartir ideas me parece que siempre nos lleva a estar en una posición mejor.

Instituciones como UTEC, que combinan experiencias y se atreven, que buscan nuevos formatos en términos de contenidos curriculares pero también en esta idea de mezclar lo virtual con lo presencial… No es una apuesta de futuro, es una apuesta de presente que la deberíamos haber hecho hace un tiempo. Pero en el momento que se está haciendo es bienvenida y me parece es híper necesaria, y el interés que está generando es una demostración de eso.

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Mire la grabación del Taller Virtual.

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Para acceder al libro “La Innovación Pendiente: reflexiones (y provocaciones) sobre Educación, Tecnología y Conocimiento” es posible su descarga en este link.

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Sobre Cristóbal Cobo

Es PhD “cum laudem” en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, Inglaterra, y director del Centro de Estudio Fundación Ceibal, Uruguay. Ha sido profesor invitado en más de 20 universidades y conferencista en más de treinta países. Durante más de una década ha coordinado proyectos de investigación en América Latina y en la Unión Europea sobre prácticas de acceso abierto en la educación, creación distribuida del conocimiento y el futuro de la educación. Su trabajo de investigación ha sido distinguido por el Consejo Británico de Investigación Económica y Social (ESRC). Y recientemente la Fundación Cotec de España lo ha incluido en los 100 de Cotec, una lista que reúne a cien expertos innovadores. En colaboración con Hugo Pardo publicó “Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food” (Transmedia XXI, 2007) y “Aprendizaje Invisible. Hacia una nueva ecología de la educación” (Transmedia XXI, 2011) junto con John Moravec.

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