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Proyecto de UTEC mejorará la productividad de artesanas del Valle del Lunarejo

Desde mediados del año 2017, docentes y estudiantes del Tecnólogo en Mecatrónica Industrial (TMECI) del ITR Norte están ejecutando el proyecto “Flordelana”, cuyo objetivo es modernizar el proceso productivo del grupo de mujeres artesanas del mismo nombre, residentes de la zona del Valle del Lunarejo, que se dedican a producir prendas de lana cruda que luego comercializan en el propio valle y en ferias en distintas partes del país.

El proyecto llegó a UTEC a través de la intendencia departamental de Rivera, que ya venía trabajando con las mujeres de “Flordelana” desde hace tiempo, brindándoles capacitación en distintas áreas. Luego de evaluar las posibilidades de ayuda, mediante una visita al lugar, el equipo docente de Mecatrónica Industrial resolvió enfocarse en mejorar el proceso del hilado de la lana, automatizando las ruecas que utilizaban para dicha tarea. “En la primera etapa del proyecto se trajo una rueca hasta el laboratorio y se la automatizó, empezando así un va y ven de experiencias”, señaló el profesor Cristiano Schuster, haciendo referencia a los ajustes que se fueron haciendo a la máquina con la aprobación de las artesanas que se encargaron de experimentarla.

Con estas modificaciones se aumentó la velocidad del hilado y se redujo el esfuerzo humano, ya que las ruecas que funcionaban a pedal ahora son movidas por un pequeño motor y un pedal electrónico que regula la velocidad con que gira la rueca. También se las volvió más seguras con la adaptación de una tapa de acrílico que mientras está abierta no permite que funcione, evitando así que se golpeen con la rueca, algo que solía ocurrir aun cuando funcionaban a pedal, según comentaron las artesanas.

Financiación de la Embajada de Estados Unidos

En 2019 el proyecto alcanzó otro nivel. Fue presentado ante la Embajada de Estados Unidos y se obtuvieron recursos económicos que permitieron ampliar el apoyo a Flordelana a través de un Small Grant. El gobierno estadounidense destinó 15 mil dólares, los que están siendo utilizados, en parte, para la creación de cinco becas para estudiantes del TMECI que ya han automatizado una rueca y están construyendo dos nuevas. Ellos son: Michel Silva, Kevin Farías, Robert Belén, Enrique Broschi y Sebastián González.

Dicho fondo incluye la compra de los materiales y el costo del pasaje y la estadía de un técnico enviado desde Estados Unidos, el boliviano Peter McFarren, experto en gestión de recursos y artesanías, quien visitó a las artesanas en agosto de 2019 y brindó un workshop en UTEC abierto a emprendedores artesanos de todo el departamento.

La docente encargada de Química y Ciencia de los Materiales del TMECI, Melody García, quien realizó las gestiones ante la Embajada de los Estados Unidos en Uruguay, destacó que Flordelana “ha sido el primer proyecto en TMECI financiado con fondos externos con un componente vinculado a la extensión que nos ha permitido, por un lado, conocer los mecanismos institucionales para operar un proyecto de estas características, y así mismo, reforzar y articular el vínculo con la comunidad de Rivera y con un emprendimiento de mujeres como es Flordelana”.

Por su parte, Raquel Fernández, una de las ocho integrantes de Flordelana, señaló: “nosotros tenemos muchas expectativas porque pensamos que va a ser para mejorar. Los docentes nos visitaron, nosotros les planteamos todas nuestras necesidades, sobre todo el tiempo que tardamos en el cardado y el hilado antes de hacer una prenda. Elaborar una prenda nos lleva una semana o más. Les informamos cómo era el proceso, y ellos optaron por ayudarnos a agilizarlo. Estamos adaptándonos a los cambios, porque estamos acostumbradas al pedaleo y ahora la máquina va a ir un poco más rápido, entonces todas son pruebas y aprendizajes”.

Impacto social

El plazo de culminación del proyecto es octubre de 2019. Se espera que haya un aumento significativo en la producción de Flordelana, teniendo en cuenta que la etapa del hilado es una de las más laboriosas y demoradas. Además, las artesanas tendrán la posibilidad de trabajar en sus casas los días de lluvia, o trasladar el equipamiento a una feria y demostrar su trabajo al público, ya que las ruecas nuevas serán más livianas y desmontables. Aun así, el proceso mantendrá su característica de artesanal.

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