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Módulo de Gestión Humana

Se dio inicio al Módulo de Medicina Preventiva en Tambo del Programa de Formación Profesional en Lechería de la UTEC

Luego de cerrar el Módulo de Gestión Humana, que se impartió en Florida entre mayo y julio, el Programa de Formación Profesional en Lechería de la Universidad Tecnológica (UTEC) el 1° de agosto dio inicio al Módulo 2: Medicina Preventiva en Tambo, en sede de la Escuela de Lechería de Nueva Helvecia, del CETP-UTU, en el departamento de Colonia.

Los cursos tienen tres áreas temáticas: “Medicina Preventiva de la crianza de terneras”, “Medicina Preventiva de las Rengueras” y “Medicina Preventiva de Mastitis”.

En el primer tema, el Dr. Juan Manuel Ramos Rama, coordinador del Programa de Formación Profesional en Lechería, convocó al médico veterinario argentino, Alejandro Larriestra ,PhD y profesor de Epidemiología en la Facultad de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional de Río Cuarto y a su compatriota, Carlos Catracchia, médico veterinario e integrante de la empresa Lactodiagnóstico Sur.

Un heterogéneo grupo de profesionales del sector, que incluyó a veterinarios, productores y guacheros, asistió a la clase teórica del viernes 1° de agosto y a la práctica del sábado 2, que se llevó a cabo en la tambo Granja Naturalia.

Allí los participantes trabajaron en el monitoreo del medioambiente y de la salud general del animal, realizando un diagnóstico de los principales factores de riesgo, lo que permitió poner en práctica estrategias de medicina preventiva.

Sobre la experiencia vivida en Nueva Helvecia, los expertos argentinos dialogaron con el Equipo de Comunicación de la UTEC.

¿Cómo fue la dinámica que plantearon y cuál fue el balance de lo vivido en la primera jornada?

Alejandro Larriestra: Con Carlos venimos trabajando hace unos años la idea de introducir y aplicar los métodos, principios e ideas de la medicina de la producción, pero aplicada a la crianza de terneros. Esto implica la convergencia de distintas disciplinas como la salud animal, la medicina preventiva, la economía y la planificación, unificadas con el objetivo de resolver el tema de cómo hacer una crianza de terneras óptima y un proceso de reemplazo óptimo. Esa fue la idea central que tratamos en el curso.

Carlos Catracchia: Lo que presentamos a los participantes fue la metodología de trabajo de campo para poder llevar adelante un programa de crianza enfocado como un todo: trabajar con el animal, con las enfermedades, pero también incluir el sistema.

El mensaje se podría resumir en que “es mejor prevenir que curar”, ¿verdad?

CC- Ese es el resumen. Con la formación veterinaria que tenemos nos educan para ser médicos y para resolver situaciones puntuales sobre enfermedades puntuales. Bueno, eso debe ser una de las herramientas que necesitamos para llevar adelante un programa de salud, pero no la única. Es necesario trabajar en prevención y formar grupos de trabajo, entre otros temas.

Uno de los puntos que más resaltaron en el curso fue la necesidad de profesionalizar el trabajo en el campo: recopilar la información disponible para mejorar errores que pueden ser evitados. ¿Hace falta un cambio de cultura en el área?

AL: Justamente, como el enfoque de trabajo es complejo requiere de una mínima recolección de datos para reportar objetivamente situaciones. Entonces lo que buscamos es alcanzar soluciones teniendo en cuenta el todo: el ambiente, las condiciones de trabajo, las metodologías… Eso se captura en una rutina y te permite hacer un diagnóstico integral.

Si bien trabajan en la misma área tienen perfiles bien diferenciados. Uno es más académico (Larriestra) y otro más pragmático (Catracchia). ¿Cómo logran complementarse?

CC: La definición de lo que hago sería como un extensionista, un veterinario de campo que no se dedica a la clínica pura y dura sino a llevar adelante programas de salud. Me he formado para llevar adelante la clínica lo mejor posible, pero la clínica como un elemento dentro de un programa de salud mucho más amplio, que considera el capital humano, el trabajo con los animales, con la salud, con la economía. O sea, incluir en un todo para definir un programa de salud específico.

AL- En el caso mío, que soy más académico, lo que me interesa es desarrollar enfoques de investigación en el problema de la medicina de la producción. Y desde ese punto de vista es interesante la interacción que tenemos con Carlos porque estamos tratando de construir en distintos niveles. Es como una transdisciplina, porque en realidad no es clínica, ni producción, ni economía, ni planificación. Es una nueva forma de abordar el problema que, por supuesto, no solamente incluye a los terneros, sino a todos los ámbitos de la producción lechera y el resto de las producciones del agro.

¿Qué balance hacen de la interacción con el grupo? ¿Cómo vivieron la dinámica en ese sentido?

CC: Feliz. La devolución que se hizo resumiendo todo el trabajo fue una buena muestra de que el grupo estaba interesado y comprometido.

AL: Como docente uno se siente muy contento porque apuesta a la participación de la gente. Lo que tratamos de dar es primero una parte más tradicional-expositiva, pero después tratamos, como quien dice, de pasarles la pelota a los participantes para ver qué grado de apropiación de los contenidos les quedó. Que se genere conocimiento entre todos y que haya un pensamiento crítico, porque esto es una forma de enfocar en forma dinámica y creativa la problemática.

Foto, de izquierda a derecha: Carlos Catracchia, Juan Manuel Ramos Rama y Alejandro Larriestra.

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