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Simposio “Universidades Tecnológicas: desarrollo, innovación y competitividad”

Educación Superior en Costa Rica: visión general y aportes sobre educación tecnológica, investigación e innovación

El Ing. Alejandro Cruz Molina, quien se desempeñó como Rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica desde 1995 hasta 2003, y como Ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones en el período comprendido entre 2011 y 2014, brindó una conferencia en la que relató cómo fue el trayecto recorrido por su país en relación a la vinculación entre educación, innovación y el sector productivo, y su influencia en la evolución de la economía.

La misma se realizó en el marco del el Simposio “Universidades Tecnológicas: desarrollo, innovación y competitividad”, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad Tecnológica (UTEC) y desarrollado el jueves 13 de agosto en la Sala de Actos del Laboratorio Tecnológico del Uruguay.

A modo de contexto, Cruz Molina se refirió a la historia de la Educación Superior en su país, haciendo especial énfasis en la diversificación y expansión de las universidades públicas y privadas.

Destacó la creación y consolidación de mecanismos de coordinación y vinculación interinstitucional, como el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) –una institución que presidió en tres oportunidades-, del Consejo Nacional de Educación Superior (CONESUP) y el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES).

Cruz Molina indicó que actualmente en Costa Rica se puede ver un predominio de educación de las ciencias sociales y económicas sobre las ciencias básicas y la ingeniería.

Sin embargo, aseguró, el país identificó que la educación superior, especialmente la modalidad tecnológica, se relaciona más con la economía y apoya la transición de economías de productos primarios, a una economía de la innovación y la creatividad.

“Conforme la evolución de nuestra economía ha ido más de la manufactura primaria, a la manufactura industrial, a la alta tecnología, y recientemente a los servicios, vemos la necesidad de incorporar, interrelacionar y articular más la formación de técnicos con la formación de profesionales universitarios. Un tema que se dice fácil, pero que no es fácil de poder llevar a la práctica.”

El desarrollo de estas áreas de formación y un profundo trabajo de acercamiento entre las universidades y el sector productivo, ha deparado, entre otras cosas, en una evolución de la balanza comercial costarricense.

Hacia 1985, las principales exportaciones eran el azúcar, el café y la carne, y en la actualidad se ha alcanzado una diversificación de los productos de exportación, destacándose la industria química con el 33% y el desarrollo de productos eléctricos y electrónicos con el 25%,

“Creo que todos los indicadores que tenemos para medir la actividad científico-tecnológica van a tener que evolucionar y adaptarse más al crecimiento de los servicios y a la menor dependencia de la manufactura en todos nuestros países, ya que esa es la tendencia natural de la economía mundial”, dijo.

Cruz Molina destacó tres estrategias desarrolladas en el marco del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (2011).

La estrategia en relación al capital humano se basó en el fortalecimiento de la formación y actualización del recurso humano de alto nivel, con un énfasis en el aprendizaje en ciencias básicas e ingenierías, al desarrollo del espíritu investigativo, emprendedor y creativo desde la educación general, técnica y universitaria.

En innovación y productividad, la estrategia se centró en el robustecimiento de las capacidades nacionales y su incidencia en la productividad, competitividad y el desarrollo socioeconómico del país, mediante una mayor y mejor orientación de la inversión en ciencia, tecnología e innovación.

Y por último, se refirió a la estrategia digital, consistente en la implementación de un Acuerdo Social Digital, que permitiera reducir la brecha digital, promover los servicios públicos, la educación y el emprendedurismo por medios digitales.

El Estado, la Academia y el Sector Empresarial trabajaron íntimamente ligados e implantaron una política de formación de capital humano orientada para la competitividad, mayor articulación entre los niveles educativos y un sostenido crecimiento en la inversión en I+D.

En términos de investigación y desarrollo, Costa Rica contaba con 1,57% del Producto Bruto Interno (PBI) al año 2012, debido a un creciente impulso de actividades científicas y tecnológicas.

Cruz Molina indicó que la educación superior tecnológica requiere de una visión de largo plazo con apoyo de líderes políticos, empresariales, gremiales y de la sociedad civil; de la definición áreas estratégicas para maximizar recursos; y de una revisión periódica de metas y evaluación del impacto en concordancia con la velocidad de cambio en la economía y la sociedad.

“Quiero resaltar que se logró demostrar claramente la importancia estratégica que tiene para nuestros países el unir cada vez más, y acercar desde su perspectiva propia, los sectores productivos que agregan valor de conocimientos y los sectores educativos en el campo técnico y tecnológico”.

Y agregó que, en su opinión, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y UTEC vienen a cumplir un rol fundamental “para tratar de tener de manera más integrada la pirámide ocupacional en correspondencia a la pirámide académica”.

Video de la conferencia del Ing. Alejandro Cruz Molina.

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